¿Debemos prepararnos para el cambio?




La sociedad está cambiando a tal velocidad que parece imposible hacer una proyección a diez o veinte años sobre cómo será el entorno laboral del futuro.
Debemos en la prestación del servicio que ofrecemos, agregar valor añadido que sea reconocido por quien lo demande, saber superar las expectativas con personalización, diferenciación de calidad y precios competitivos.  


Muchas posiciones laborales innovadoras que todavía hoy no existen; en cinco años estarán instaladas.
- La tasa de natalidad se reduce y la gente migra del campo a la ciudad.
- Los robots operan las 24 horas en las líneas de producción sin presencia humana, sin iluminación (trabajan con sensores y ahorran electricidad) y no generan conflictos de huelga y sindicatos.
- La educación no supo hasta el momento "aggiornarse" para dar un salto cualitativo con relación al mercado laboral.
- La política de subsidios al desempleado solo generan insatisfacción a mediano plazo.  
- Internet democratizó el conocimiento y son las habilidades personales, los valores y las herramientas de relación humana, las únicas que nos diferencian. 

Inmolación escorpiana


Hay quienes cuando se ven fuertemente amenazados en situaciones extremas, tienen la capacidad de inmolarse.

Es que el sufrimiento por llamas o falta de oxígeno, pueden incitar a un escorpión a la autodestrucción por medio de su poderoso aguijón venenoso.

Esa conducta suicida tiene en este caso una razón de peso. Este animal no puede regular su propia temperatura y puede llegar a la deshidratación o congelamiento con facilidad.
Ante esa fatal circunstancia, monta en escena una letal acción, donde se clava su arma para fallecer.

Coherencia


En el Reino de Chu vivía un hombre que vendía lanzas y escudos.
-Mis escudos son tan sólidos -se jactaba- que nada puede traspasarlos.
Mis lanzas son tan agudas que nada hay que no puedan penetrar.
-¿Qué pasa si una de tus lanzas choca con uno de tus escudos? -preguntó alguien. El vendedor no supo qué contestar.


Un ladrón y mil prisioneros



En un mundo donde existe la indiferencia, la poca paciencia y falta comprensión, es difícil transitarlo y algunos cuentos ciertamente son apropiados para la reflexión.

"Un maestro sensei celebraba su semana de reclusión y meditación y muchos alumnos de todo Japón acudieron por la sabiduría que el emanaba.
Durante una de esas semanas, un alumno fue sorprendido robando.

Que no nos tape la vegetación


Cerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. 
Los árboles eran muy variados.
Todos gastaban las energías en ser más altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíz. En cambio un laurel dijo: "Yo, mejor voy a invertir mi savia en tener una buena raíz; así creceré y podré dar mis hojas a todos los que me necesiten".

La tinaja


Una cargadora de agua de la India, tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra, era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón; pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

Protagonismo, entusiasmo y visión


Un viajero pasó por una importante obra en construcción y le preguntó al primer obrero qué estaba haciendo. La respuesta acompañada con una sonrisa que incomodaba a ambos fue contundente: "Colocando ladrillos" 
Unos pasos más adelante, el visitante se cruzó con otro trabajador del mismo proyecto que hacía exactamente la misma labor, y en forma contundente frente a la misma pregunta afirmó: "Levantando una pared"